El diablo y el bisturí

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Quizás algunos me van a etiquetar de loca, aunque ustedes no lo crean el diablo y el bisturí no visita únicamente a las famosas de la farándula internacional y de Hollywood, aquí en Costa Rica: el país más feliz del mundo también anda rondando, sino me creen pregúntenle a Linda Díaz; pero no importa que me digan loca porque estoy en libertad de expresar realidades que otros no creen o no quieren creer.

Hace días salió una notica acerca de la salud de la modelo Linda Diaz, quien estuvo hospitalizada por complicaciones tras una cirugía estética. Al respecto, sobraron mensajes de hombres y mujeres juzgándola, pocos brindando apoyo y muchos criticándola. Lo curioso es ver mensajes de mujeres “atacando” a mujeres, ambas víctimas de una sociedad llena de prejuicios y estereotipos que te dicen que debes ser bonita y delgada para ser aceptada.  También, es curioso ver comentarios de hombres criticando a mujeres cuando claramente los estereotipos de belleza impuestos son para “vender” a sus “consumidores” masculinos; esto es parte de un mercado patriarcal.

La sociedad es cruel, te juzga, te condena, te impone modas que no sabes ni quien las inventa y estereotipos sobre lo que es “normal” o socialmente aceptado, te impone roles, te discrimina si eres diferente o tu orientación sexual no es heterosexual (homofobia), te obliga a consumir lo necesario para estar dentro de “la onda”. La sociedad es cruel, te divide, te clasifica en: pobre, clase media o rico, te señala sino actúas como deberías actuar, te excluye si tienes una condición física o mental diferente a la “normal”, si tu piel es negra o tu nacionalidad es distinta (xenofobia). La sociedad te irrespeta, te hace bullying. La lista de crueldades es extensa, pero solo mencionaré estas.

Desde el vientre de nuestra madre las personas se preguntan cual es nuestro sexo; si es niña regalan ropita rosa, si es varón regalan mamelucos de carritos o celestes. De esta forma, nacemos y ya tenemos un rol establecido, ya sea que nuestro rol sea rosa o celeste. Posteriormente, según nuestra cultura, vamos aprendiendo lo que socialmente es bueno o malo, que es “normal” o “anormal”, que se espera de nosotros. Se nos enseña que debemos crecer, estudiar, ser profesionales, trabajar, casarnos, reproducirnos y finalmente morir. Pero lo curioso es que nunca se nos enseña a educar nuestras emociones para ser individuos íntegros y felices.

Lamentablemente, muchas mujeres amas de casa, profesionales o modelos, vivimos enfrentando una sociedad que nos dice que nuestro valor y aceptación depende de la belleza física, cuando realmente es un error. Ser hermosa y delgada debería ser un hábito de vida de todas las mujeres, es decir, obtener su figura esbelta por una dieta saludable y una rutina de ejercicio, lo cual se haga más por salud y amor propio que por satisfacer a una sociedad insatisfecha e infeliz que exige cada día más. Si eres gorda te critican por gorda, si eres flaca te critican por flaca, en fin, nunca quedaremos bien. Por eso ¿Qué tal si nos sentimos bien con nosotros mismos? Esto aplica para hombres también, ya que no están exentos de los estereotipos de belleza masculinos.

Es importante que como mujeres nos empoderemos de nuestra vida, de nuestras decisiones y de nuestro cuerpo, entendiendo que la belleza no radica en entregarnos al diablo y al bisturí para cumplir un estereotipo, sino que nuestra belleza es la esencia del alma, cuerpo, intelecto y espíritu de manera integral; es esto lo que debemos embellecer todos los días con estilos de vida saludables. La única aceptación que cuenta en esta vida es la tuya propia, no importa que digan los demás, importa como tú te sientes. No le haga caso al diablo ni al bisturí, sale más baratico salir a correr y tener una dieta balanceada ¿no cree?

Autora: Oblivia