Comedores escolares no están siendo aprovechados: ¿Necesidad real o desperdicio?

0

Muy interesante la noticia que publicó Repretel el viernes 28 de diciembre, 2018: Comedores escolares están siendo desaprovechados. Según dicha noticia, en Rincón Grande de Pavas, un sector que podría considerarse “vulnerable”, no se está recibiendo la población que se espera; mientras en otros lugares personas con una necesidad real se desean ese plato de alimento ¿Qué cosas, no? En junio del 2017 Crhoy publicó que el MEP destinaría más fondos para comedores escolares y que los mismos estarían abiertos en vacaciones. La nota indica: “Desde 2014 a 2016 los recursos aumentaron en ₡7.5 mil millones, para dar cobertura a 4530 centros educativos del país, es decir un 90% en modalidades de preescolar, primaria, secundaria y nocturna”. Además, indica que existen denuncias en espera por mal estado de cocinas, baterías sanitarias e infraestructura, pero que esto corresponde a la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo (DIEE).

Usted sabe que está en Costa Rica cuando paga marchamo y peajes por calles hechas mierda (¿Ya ven porque la hija de Epsy Campbell Barr dice que Costa Rica es una finca?). Usted sabe que está en Costa Rica cuando recibe un servicio aunque no hayan condiciones óptimas para darlo ni haya calidad. En este caso, se da un servicio de alimentación que no es aprovechado como debería y tras de eso con una lista de denuncias por infraestructura y cocinas en mal estado. Ah, falta mencionar que hay madres que envían a sus hijos e hijas a comedores escolares por la brutal pereza de cocinar (¿no creen que la crisis socioeconómica de este país no puede seguir sosteniendo la pereza de la gente?). Además, habría que analizar que dicen las estadísticas acerca de la obesidad infantil en Costa Rica, ya que sería interesante priorizar los comedores escolares en poblaciones donde hayan infantes con desnutrición.

Por otro lado, sólo las personas que trabajan en el sector educativo son testigos del desperdicio de comida que en ocasiones hay en los comedores porque tal parece que al estudiantado no le gusta el arroz, la ensalada ni los frijoles; a veces pienso que seguro en la casa comen caviar, langosta o sushi y el paladar no lo tienen acostumbrado al arrocito y los frijoles que prepara la cocinera de la escuela. Pero como siempre, nuestro pensamiento tercermundista del “pobrecito” nos dice que hay niños y niñas que posiblemente la comida de la escuela sea la única en todo el día y que por eso no se debe limitar el servicio, aunque sea visible el desperdicio. ¡Está bien gente! Si queremos seguir viéndolo desde el punto de vista de beneficiar a los infantes más “vulnerables”, entonces que se hagan cálculos matemáticos y se determine en que centros educativos hay una población infantil con una necesidad real de recibir dicho servicio y se brinde en esos sectores específicos y de esta forma se reduce el desperdicio ¿sería genial, no creen? Pero pareciera que en Costa Rica los cálculos matemáticos fallan en todos los sectores ¡Avemaría purísima… sin pecado concebida!